Ayer, quizás en el lugar más oscuro de mi vida, el hospital, entre las personas que iban, venían, con sus males a cuesta, intentando imponer y "avivarse" sobre los demás. Eh aprendido que la paciencia no solo sirve para no generar más angustia al hecho de estar allí, sino también que me divierte y aprendo ver a todos en su interactuación.
Así fue, como te vi, cara conocida, hermoso rostro, hermoso y conocido, pero algo fuera de lo común.
Es probable, es certeza, que mi mirada quiso decir mucho mas que la sorpresa, porque te me acercaste, y me saludaste diciendo quien eras.
Mis sistemas de defensa me ubicaron perfectamente en que existe un mito, un mito ético digamos, que uno nunca puede enamorarse de su psicóloga, pero parece que eso siempre pasa, la diferencia esta en demostrarlo, o reprimirlo, yo en los años opté por lo segundo.
A pesar que muchas veces circunstancias similares a la de ayer nos encontraron y tuvimos conversaciones extra consultorios, o las músicas que pedías para tu consultorio, o las ayudas de mi profesión para tus hijos, no se, quizás, sin lograr reprimir del todo vi, me ilusioné, que existía un cierto grado de comprensión a mi espíritu, sentimientos, y a eso solo me estoy refiriendo, el cariño platónico ya había desaparecido hace mucho tiempo, si algo he aprendido sobre todo en estos últimos años, es que mi "episodio", como le gusta decir a mi médico, que en realidad fue una puerta a la muerte que cruce y puede volver. Ya no puedo entusiasmar a nadie, ya no encuentro ese final, (utilizaré una metáfora cinematográfica de los 70), darme vuelta en la cama satisfecho, prender un cigarrillo y ver entre la bocanada de humo un cuerpo terso, joven al que acabo de dejar satisfecho e igualmente desde mi lado. Pero no, ya no puedo encontrar satisfacción, los remedios, el miedo, el inconsciente en esos días oscuros de estar en coma, la recuperación, carcomieron ese pequeño sector de mi satisfacción; ¿carnal, podríamos decir?. Pues no ya no tengo esa satisfacción, ya no siento esa satisfacción, ya no quiero forzar esa satisfacción.
Es mi deber aclarar que tampoco quiero pasar por una re encarnación de épocas maternas en que todo eran consejos, todo eran advertencias, todo era "te lo dije". Ya había pasado por eso, porque soy padre y abuelo.
Pero algo me contaste, en los segundos que puede durar una conversación en medio de un bosque de personas, con rumores aturdidores, que mi ex, con la misma que hicimos terapias juntos durante años, que te había buscado para consultarte en su dolor.
No me molesta, no tengo derechos a que me moleste, y así lo siento, y así seguiré hasta el final, ¿de qué?, no se, pero algún final deberá haber. Pero pensé, y allí fenecí, como puede ser que se busque a aquellas personas que tan bien conocían nuestra problemática, como divorciados previos, como casados, con conflictos familiares, con conflictos de pareja, todo relacionado, todo conformando un sistema.
Quizás la respuesta común sea, bueno, justo es eso, pero digo yo desde mi soberbia de autosuficiencia, hubiera preferido que me ignoraras, como lo hiciste cuando te fuiste y pasaste rápidamente a mi lado.
Pero bien, es cierto, que puedo esperar en segundos de cambios de palabras. Que puedo esperar de alguien que me gusta, y de alguien que posee ética.
NADA, y con nada me quede, que en mi caso es como decir, que ayer en esa espera caótica morí un poco otra vez, en el mismo lugar que hace diez años morí dos veces. ¿Esta será mi vencida?.
No hay comentarios:
Publicar un comentario