Se perfectamente que existen diversas emociones que hacen que “uno” pierda la perspectiva de los hechos y las acciones a realizar, un viejo refrán dice, que el amor es ciego, quizás porque es el sentimiento que mas acciones extrañas, incomprensibles, espontáneas, peligrosas y extremadamente excitantes “uno” lleva a cabo.
Me pregunto, cuáles fueron, son y serán los caminos, que ocurrirán en nuestras vidas, basadas en nuestro pasado, para que nos sucedan cosas ndividuales que nos lleven a un punto de estar nuevamente juntos. ¿Hoy transcurrimos en el limbo o definitivamente separados?, en verdad no lo sé, pero no dejo de preguntármelo.
Algunos finales sólo suceden si uno quiere, o como dice la psicología popular uno no se separa si el “otro” no quiere, y ese “otro” es por lo general la mujer. Bueno…, verdades son verdades.
El silencio me mata, quizás ese sea el precio de que me conozcas hasta el último rincón, los años no han pasado en vano y me convenzo de que me aguanto, o mejor dicho me controlo, pero siempre tengo una excusa para no hacerlo.
Cuando claudico, me surgen las dudas, y me respondo quizás el silencio es la respuesta, es un IMPOSIBLE, así de grande, y lo afirmo, pero cada músculo se pone en acción y comienzo a escribir, pensando en como se verá tu rostro, tu hermoso rostro ante esto repetidos hasta el cansancio.
Entonces vuelve la duda, dejo de escribir, pero al día siguiente se vuelvo y allí estoy frente a lo que escribí ayer, antes de ayer y antes de antes de ayer. Me prometo que si no encuentro la continuidad, dejo y tiro al cesto lo escrito.
Siempre le encuentro el hilo conductor, porque ese hilo está dentro mío, está grabado en el corazón, en la línea de mi historia personal, en ese espacio- tiempo, en que uno cree que puede forjar su destino total. Pero el destino (lo pienso ahora) ya esta determinado, uno solo le pone matices, pinceladas. Algunas son lo bastante fuertes como para darle un color profundo, entonces no nos damos cuenta que el destino es otro.
Pocos somos los que nos percatamos de que ese destino está. Nos convencemos que con la razón lo creemos, pensamos y afirmamos que no es, que no existe, pero si es.
Esta sensación se encuentra en esos rincones especiales de nuestro corazón, esos rincones que cada tanto, a través de un olor, de un sonido, de una textura, de un pensamiento, de un temblor nos hace mirar hacia nuestro verdadero destino. Por lo general los apartamos rápidamente, otras veces nos quedamos admirándolo tal cual a un cuadro, o una estatua, o un libro de esos que nos atrapan.
Pero la realidad es mucho más vulgar, esta mas aferrada a las estructuras visibles, tangibles, productivas. El amor, el espíritu, se puede atravesar, no es sólido, no podemos atraparlo. Pero ¡duele tanto cuando vuela, se escapa, se va!, duele verdad.
Los verdaderos valientes somos los que en algún momento, no les importa el almanaque se deciden y viven lo que les queda por vivir con quien quieren verdaderamente vivir, sin importar cómo, dónde y porque.
Pero las estadísticas están en contra de los románticos y siempre ganan los pragmáticos.
Y al igual que esas películas de alto contenido intelectual tiene varios finales, ¿Cuál será el nuestro?