viernes, enero 06, 2012

LA FE, SU FE, MI FE

 Jualia Margaret Cameron-Beatrice (1866) 

 
       Cuando Dante Aligheri El Poeta Supremo de las letras clásicas escribió La Divina Comedia no pudo dejar de plasmar, lo que todo escritor por mas supremo que sea, cae, y cae, una y otra vez, su propia experiencia, su propia visión del mundo, sus propios amores, y sus propios odios. El en la visión de su tiempo describió a una mujer que amaba: Beatrice. Ella simbolizaba FE. Y nunca mejor nombre y responsabilidad para una mujer, la FE en la humanidad (amor incondicional); FE en perservar la especie (amor filial). Cada Beatriz (en español) lleva el estigma de la FE.

 Desde el primer día que la vi, detras de un escritorio, seria, circunspecta, iluminando el cuarto con su melena de fuego y sus ojos de mar, sentí que lo visto hasta el momento era digno de olvidar. Sin embargo, quien podía alcanzar lo que ya había sido alcanzando. Quien podía soñar con quien ya había soñado, quien podía atreverse a besar a quien ya había sido besada. Y no porque quisiera amar a un doncella virginal, sino porque ella tenía un aura especial: La FE en el amor. Y el amor ya había penetrado en su ser, otro amor, sería inapropiado.
El escritorio seguía allí, y las visitas también junto a luz propia de esa mujer, era como estar frente a un pequeño arroyo susurrante, fresco y cristalino, casi diría que era amor, pero imposible, entonces eso lo convertía en amor más deseable.
Lentamente los ojos fueron bajando, y no de debilidad, sino de pudor, entonces, los sonidos comenzaron a convertirse en palabras claves, que hablaban de que lo alcanzado se había dejado de alcanzar, que lo soñado ya no eran sueños, y que los besos ya estaban guardados junto a los estuches de las alianzas.
El escritorio seguía alli, pero la luz se había apagado, y las visitas totalmente abandonadas, como un presagio la FE, se había disipado. Herejes lo que se atrevían a decirse que se amaban, a pesar de que todo ya se había consumado.
El tiempo cobró lo que tenía que cobrar, y los senderos intrincados del amor en alguna sombra solitaria se cruzaron, sin saber que a los pocos metros se bifurcaban en sentidos contrarios, entonces, se perdió la FE.
Ya no había escritorios, ni luces, ni palabras, ni caricias, ni encuentros, ya no había nada, sólo quedaba para la humanidad la esperanza que la FE, algún día volviera a iluminar con su melena de fuego y sus ojos de mar algun rincón del planeta y los ojos de quien la amaba vieran en el resplandor y hasta allí cansadamente dirigiera sus pies para ver si esa era su FE.
En las antípodas de Dante, y con palabras usadas hasta la vulgaridad, en amante en busca del sueño que otros habían soñados, ubico la luz, como un fueguito guiador.
La promesa fue fuerte, la promesa fue defender la FE, hacerse de la FE, amar a la FE...
Pero las mujeres que tienen el nombre de las representantes de la FE, no pueden dejar la responsabilidad de cuidar la FE. Pues siguen con el amor incondicional y el amor filial, a pesar de que el amor ya no fuera amor, los sueños ya no fueran sueños, y los besos ya no fueran ni huellas en las puntas de los dedos, solo eran eso responsables de la FE. 
Todo quedó como una luz titilante, que muestra por segundos la claridad y despues es oscuridad.






miércoles, enero 04, 2012

EL OCASO



Libro antiguo


Quizás el llegar cada mañana al espejo, sea el mejor diagnostico de lo que verán después todos los que me crucen en la vida.
Cada día la imagen es la muestra de mi ADN en evolución; cada día el espejo me devuelve las horas mas viejas marcadas en mi rostro.
Y si por casualidad hoy me encuentro aunque sea de lejos con alguien que re conozco desde mi infancia, es inmediata la sucesión de imágenes/recuerdos que pasan aceleradamente por mi cerebro, es más si ese disparo de pasado es muy fuerte, me abruma una ansiedad que hace que me desplome en una depresión casi instantánea, pero confieso que esto para mi es casi adictivo, mi piel se eriza, mis manos buscan en el aire pieles que ya han recorrido, ojos que ya han visto y bocas que fueron besadas con mas o menos pasión.
Son el índice de mis amores desparramados por los tiempos con los cuales gocé, sufrí y perdí.
Así, 24 horas tras 24 horas voy construyendo mi futuro sobre un presente lleno de recuerdos y ansias de cambiarlo y que todo vuelva y se detenga para siempre en esos pequeños instantes en donde mi sonrisa, mi plenitud se sentía cómoda conmigo y con ella. Pero el tiempo es inexorable, escuche en la  habitación de al lado.
7:30 de la mañana en la abrumadora soledad de mi lugar de trabajo en donde los rincones guardan despaciosamente los fantasmas de la historia, con la única luz iluminando mi escritorio proveniente de la pantalla de la computadora, aparece en el direccionario de mails, un nombre conocido, pero olvidado, que sin mas preámbulo que un mazazo  sobre mi corazon aceleró mis palpitaciones como un dique desbordado, lleno de cosas, con mucha fuerza en el agua y la sorpresa de lo inmediato que no permiten mas que actitudes de salvarse a lo que cueste.
Mi pregunta fue simple, es usted?, la respuesta fue aún mas simple, si.
A partir de esas tres palabras y un signo, como llave perdida de una vieja puerta que nadie podía abrir desde hace años, se sucedieron uno tras otro mail de preguntas y respuestas, era igual a un ping-pong de la vida.
Cada respuesta llevaba a saber mas, y a comprender por igual que la historia escrita por ambos no se había modificado significativamente. Que cada uno seguía en la misma cárcel de relaciones pasadas y legalmente establecidas, aunque no nos importara la ley (varias veces antes lo habíamos demostrado) ahora cada articulo venía con un plus que convertía la comunicación y ni que hablar de una relación en una decisión de pasar a la clandestinidad. 
Si la memoria no me falla en el 16 o 17 mail, y en el 8 o 9 mensaje de celular ya nos estábamos viendo en algún café de la ciudad.
La expectativa era mucha, ¿cómo procesar al milésimo de segundo el recuerdo físico de la persona que ibamos a ver? Tanto tiempo idealizando un aspecto, y eso lo digo por ambos, mi proceso puedo relatarlo. Ya que mi memoria había quedado en las charlas de las cuales solo registraba el movimiento de sus labios rojos, cual frutas carnosas que siempre quise comer, o las curvas insinuantes de su cuerpo debajo de las sábanas, la maravilla de su piel y cada protuberancia que con pasión y deseo me aferré como si fuera lo último por hacer en la vida. Asi con este bombardeo de fantasmas entró tal cual la dejé, conversamos tal cual nos dejamos y aunque esta vez no podíamos estar bajo ninguna sábana, se nos veia en los ojos (que eran los mismos) que nos pedíamos con gritos ahogados en la impotencia: ¡vamos!, ¡vamos! y así lo hicimos hasta la puerta en donde ejércitos de desconocidos nos rodearon inmediatamente, sin embargo la necesidad del cuerpo fue tan fuerte que nos robamos ambos al mismo tiempo y sincronizados un beso, que quedo durante días grabado en los labios.
Podría decir ahora que todo lo que vino fue huracanado, que las palpitaciones, y las humedades de los ojos y el deseo ocuparon muchas de nuestras noches. Tratamos de apaciguarnos escribiendonos, "mensajeandonos" sin que nos temblara la mano cada vez que poniamos en la pantalla el nombre de cada uno y que casi como vigías del fin del mundo no nos apartaramos ni un segundo de los aparatos que nos daban un piiiiip de que algo llegó del ser que habiamos descubierto que era el verdadero amor de toda nuestra vida, y que por alguna razón de ese Dios que a veces se cree y otras se odia, nos estaba y nospuso esta prueba, casi insalbables.
Sólo para ser riguroso en los detalles cronólogicos cuento y relato que otras veces también nos vimos (2) y que simpre como ladrones del amor nos robamos un beso, cada uno de los cuales yo personalmente tengo guardado en un cajita de madera, cuya madera absorve el amor y la humedad de cada uno y cuando uno la abre los transforma de nuevo en beso. Lo único que ese conjuro sólo se puede realizar una vez más, despues desapareen para siempre, asi que los tengo alli guardado arriba de mi mesa cerca de tres monos que uno es sordo, el otro ciego y el último ciego. Si alli guardo los besos (3).
A diferencia de una novela esta es una realidad y no siempre el muchachito se queda con el amor, nosotros que no salimos de ningún cuento, hoy enfrentamos el desesperado problema por solucionar de si nos atenemos a lo ya constiuido o rompemos con estas cadenas de una sociedad pacata que no soporta que lo establecido se modifique, y que seguramente si tomaramos esta decisión nos harían pagar el peor de los precios: el de su frustración, el de su envidia, el de su comodidad disfrazada de infedilidad, ya que se prefiere vivie con el desamor a que se lo refrieguen por la cara. 
La Historia no ha finalizado aún, la historia ha sido contada en vivo y de un tirón, la historia se está alimentando a un, la historia como la vieja pelicula de Sandrini (La valija) tiene dos finales, sólo que esta vez no esta en manos del director sino esta vez en manos de los actores, ya que uno tiene miedo y el otro quiere morir en brazos de su amor.
Cuando al final de todas estas palabras escritas me puse a re leerlas me di cuenta que aún podemos seguir enfrentando los desencuentros, que aún podemos vivir de los recuerdos, pero que este camino nos va a llevar a un cartel que tenga dos flechas y una diga a la izquierda negro y la otra a la derecha blanco.
Así es la historia y solo será cambiada si nosotros la cambiamos.